TOMÁS ABRAHAM / ENSAYOS DE ADMIRACIÓN

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Hay una diferencia entre adorar y admirar. La adoración está reservada para los dioses; un acto individual de devoción que implica detenerse, contemplar la grandeza y, acaso, arrojarse a los pies de lo adorado. En cambio, admirar es una práctica social, un discurso de la comunidad, un reconocimiento entre pares. Una persona admirable es quien supera los límites propios y se transforma en un modelo para los demás. Reconocer esta diferencia es quizás el mayor acierto del nuevo libro de ensayos de Tomás Abraham, Mis héroes. Ensayos de admiración, publicado por Galerna.
 

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